En primer lugar, esto no es una justificación, porque, estimados mediocres, nunca necesitaré justificar o explicar lo que no les importa. Clarifico, mi vida es mía y haga o no haga con ella lo que quiera, no es algo de su incumbencia, creo que soy suficientemente clara.
A los personajes del sexo femenino, que no llegan a señoras y mucho menos a damas, que se expresan con un vocabulario grosero, vulgar y del más bajo nivel, que esgrimen una violencia que sólo puede nacer de la frustración de no poder alcanzar vuelos lingüísticos de mayor calidad, les pediré que escarben en su interior, investiguen, analicen, busquen la razón por la cual atacan a una persona que no conocen, que nunca podrán conocer porque no tienen ni las herramientas de humanidad ni la calidad suficiente, de la que sólo ven un nick y que la mayor parte del tiempo las ignora, porque no quiere ningún trato con Uds.
A los personajes del sexo masculino, señores con minúscula, cobardes rastreros sin remedio, que se sienten valientes cuando atacan la reputación de una mujer, varios de ellos basados también en la frustración por el recuerdo del portazo en las narices que recibieron cuando intentaron un acercamiento que no busco ni me interesa.
No hay nada en el mundo que me interese menos que sus vidas o lo que hagan o dejen de hacer en privado, porque tengo el suficiente criterio y sentido común para saber, reconocer, comprender que no me atañe. Todo lo que Uds. inventan o fabulan, aún si fuera cierto, corresponde a la esfera de mi privacidad, manténganse alejados de ella.
Conclusión, intentos de señoras y remedos de hombres, no lancen calumnias e infamias nacidas de sus frustraciones y perversidades, dedíquense a sus vidas, elévenlas por encima de las cloacas. Si soy lo que Uds. pretenden hacer creer que soy, por qué dedican tiempo y pensamientos a mi persona o mi conducta, al menos en algo tengan la sapiencia y la coherencia como para actuar como seres humanos pensantes. Sé que les es difícil llegar a esa categoría, pero al menos inténtenlo.